01/10/2020 El Premio Right Livelihood 2020 honra a activistas por los derechos humanos y civiles, la democracia y la libertad

El Premio Right Livelihood 2020 honra a activistas por los derechos humanos y civiles, la democracia y la libertad

Human Rights, 01/10/2020

Galardonadas y galardonados del Premio Right Livelihood 2020

 

Los nombres de las personas galardonadas con el Right Livelihood Award, ampliamente conocido como el ’Premio Nobel Alternativo’, se dieron a conocer este jueves en Estocolmo.

Los Premios 2020 son para:

Nasrin Sotoudeh, activista iraní y abogada de derechos humanos actualmente encarcelada. Recibe el Premio Right Livelihood “por su valeroso activismo asumiendo un enorme riesgo personal para promover las libertades políticas y los derechos humanos en Irán”.

Bryan Stevenson, abogado estadounidense por los derechos civiles. Recibe el Premio Right Livelihood por su alentador empeño por reformar el sistema judicial penal de los Estados Unidos y promover la reconciliación racial a la luz del trauma histórico”.

Lottie Cunningham Wren, activista y abogada nicaragüense por los derechos indígenas y ambientales. Recibe el Premio Right Livelihood “por su incansable dedicación a la protección de los territorios y las comunidades indígenas frente a la explotación y el saqueo”.

Ales Bialiatski, activista político bielorruso y el Centro de Derechos Humanos “Viasna”. Reciben el Premio Right Livelihood “por su determinación en la lucha por la consecución de la democracia y los derechos humanos en Bielorrusia”.

Por primera vez en sus 41ª ediciones, el Premio Right Livelihood distingue a activistas de Irán y Bielorrusia.

Los nombres de las cuatro personas laureadas con el Premio Right Livelihood 2020 se dieron a conocer este jueves en una conferencia de prensa desde la Casa de la Cultura de Estocolmo. El Premio Right Livelihood es un galardón de renombre internacional que desde el año 1980 rinde homenaje a valientes agentes de cambio de todo el mundo. Al reconocer acciones valerosas y visionarias y construir poderosas redes globales, el premio tiene como objetivo impulsar un cambio social urgente y duradero.

“Las personas galardonadas con el Premio Right Livelihood 2020 están unidas en la lucha por la igualdad, la democracia, la justicia y la libertad. Con sus esfuerzos por desafiar sistemas jurídicos injustos y regímenes políticos dictatoriales, están fortaleciendo los derechos humanos, empoderando las sociedades civiles y denunciando los abusos institucionales. Las y los laureados de este año subrayan las crecientes amenazas que sufre la democracia a nivel mundial. Para quienes apoyamos la democracia, es momento de levantarnos y respaldarnos mutuamente”, dijo Ole von Uexkull, Director Ejecutivo de la Fundación Right Livelihood.

Cada uno de estos cuatro galardones es acompañado de un millón de coronas suecas (equivalentes a unos 94.000 euros), dinero destinado a apoyar la continuidad del trabajo de las personas laureadas. Como en años anteriores, la selección de los premios estuvo a cargo del jurado internacional de la Fundación Right Livelihood, luego de un proceso abierto de nominación en el que cualquier persona podía presentar personas u organizaciones para ser consideradas al premio. Este año se tuvieron en cuenta 182 nominaciones provenientes de 71 países.

La presentación del Premio Right Livelihood 2020 se realizará de modo virtual el 3 de diciembre.

 

Sobre los y las galardonadas 2020

Nasrin Sotoudeh (Irán)

Nasrin Sotoudeh es una abogada iraní que defiende el estado de derecho y los derechos de personas encarceladas por motivos políticos, activistas de la oposición, mujeres y menores de edad frente al régimen represivo de Irán. Actualmente está cumpliendo una larga condena de cárcel por denunciar el sistema judicial draconiano de su país. A pesar su encarcelamiento y de las constantes amenazas a su familia, Sotoudeh sigue defendiendo el estado de derecho de forma desafiante.

Bajo el gobierno opresivo de Irán, los derechos humanos y la oposición política se han visto fuertemente restringidos. Las mujeres sufren opresión y limitaciones especialmente duras debido a la estricta interpretación de la ley islámica que hace el país. Pese a las protestas de los últimos años a favor de la democracia y las fuertes críticas internacionales por su historial de derechos humanos, Irán sigue siendo uno de los regímenes más represivos del mundo.

Sotoudeh se convirtió en una figura destacada después de las protestas de 2009 contra el gobierno, la llamada “Revolución Verde”, que siguió a las elecciones presidenciales del país. Sotoudeh asumió la defensa de varias personas activistas que fueron arrestadas durante la violenta represión de las manifestaciones, entre ellas, Heshmat Tabarzadi, líder del grupo ilegalizado de la oposición, el Frente Democrátio de Irán. Sotoudeh también representó a la activista de derechos humanos y Nobel de la Paz Shirin Ebadi. Como miembro de la organización “Step by Step to Stop the Death Penalty” (Paso a paso para abolir la pena de muerte), también conocida como LEGAM, Sotoudeh ha luchado para abolir la pena de muerte en Irán. Más recientemente, asumió la defensa de algunas de las mujeres que en 2018 quitaron los velos en las calles en protesta contra la draconiana ley iraní que impone el hiyab. Sotoudeh también ha hecho campaña contra la pena de muerte para menores de edad condenados por delitos cometidos antes de los 18 años.

Desde el 2010, Sotoudeh ha estado en prisión con frecuencia, incluso en régimen de aislamiento, por su compromiso incansable con la justicia. En marzo de 2019 fue condenada a un total de 38 años de cárcel y 148 latigazos por cargos falsos como incitación a “la corrupción y la prostitución”. Durante la pandemia de COVID-19 en 2020, Sotoudeh inició varias huelgas de hambre para protestar contra las detenciones arbitrarias por motivos políticos y las miserables condiciones de las cárceles iraníes.

La persistencia de Sotoudeh en la defensa del estado de derecho y su pelea incansable contra la opresión la han convertido en un símbolo de lucha por la justicia en Irán.

Bryan Stevenson (Estados Unidos)

Bryan Stevenson es un destacado abogado de derechos civiles estadounidense que lucha por reformar el sistema judicial penal para garantizar la igualdad de derechos para todas las personas. La injusticia sistémica afecta de manera desproporcionada a las personas de color, por eso Stevenson ha dedicado su vida a la búsqueda de la igualdad racial y a poner en tela de juicio el legado histórico del racismo institucional en Estados Unidos. La lucha de Stevenson durante décadas en defensa de las personas marginalizadas, entre ellas, aquellas que están en el corredor de la muerte, ha abierto el camino a una sociedad más justa.

El trabajo de Stevenson encuentra sus raíces en la constatación de que la sociedad y el sistema judicial están plagados de un racismo sistémico que proviene de la historia no resuelta de la esclavitud y la supremacía blanca en EEUU. Esto se manifiesta también en el hecho de que EEUU tiene la tasa de encarcelamientos más alta del mundo, que afecta de forma desproporcionada a personas de color y a personas pobres.

En 1989, Stevenson fundó la organización que hoy se conoce como Equal Justice Initiative (Iniciativa por una Justicia Igualitaria, EJI por sus siglas en inglés), que lleva décadas defendiendo a personas condenadas a muerte. Su organización representa cada año a cientos de individuos atrapados en el sistema judicial penal y ha conseguido la puesta en libertad, la reparación o la revocación de la pena para más de 140 personas condenadas a muerte injustamente. Stevenson es un franco detractor de la pena de muerte. También ha litigado y ganado causas ante la Corte Suprema estadounidense que han impulsado los derechos de personas con enfermedades mentales dentro del sistema judicial penal y de menores de edad procesados como adultos. Las campañas para acabar con la aplicación de sentencias excesivas han constituido otro aspecto importante del trabajo de Stevenson.

Stevenson y la EJI están profundamente comprometidos con la tarea de documentar la historia de la esclavitud, los linchamientos y la segregación en EEUU y para ello han creado un museo y un monumento conmemorativo en Montgomery, Alabama. Abogando por un proceso que lleve a toda la sociedad a cuestionarse el legado de la esclavitud y la supremacía blanca en EEUU, Stevenson está abriendo el camino a los cambios estructurales necesarios para que la sociedad pueda curar las heridas causadas por la larga y violenta historia de injusticia racial del país.

En su trabajo con personas condenadas y marginalizadas, la compasión de Stevenson ha arrojado luz sobre el valor innato de cada ser humano. Como él mismo afirma en su libro autobiográfico y éxito de ventas Just Mercy: “Cada uno de nosotros es más que lo peor que haya hecho alguna vez”.

Lottie Cunningham Wren (Nicaragua)

Lottie Cunningham Wren es una abogada del grupo indígena Miskito que defiende los derechos a la tierra y a los recursos de los pueblos indígenas de Nicaragua. Su labor ha sido clave a la hora de garantizar mecanismos de protección legal, como el proceso de demarcación y titularidad de las tierras indígenas de Nicaragua, del que ha sido iniciadora. Cunningham también ha luchado para salvaguardar los derechos humanos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, protegiéndolos a ellos y sus medios de subsistencia frente a colonos armados.

Las comunidades indígenas de todo el mundo, pero especialmente de América Latina, se enfrentan a multitud de amenazas, desde el acaparamiento de tierras y la explotación de sus recursos naturales a la violencia, poniendo en peligro su mera existencia. En Nicaragua, la mayor parte de las comunidades indígenas y afrodescendientes viven hostigadas por colonos armados que utilizan las tierras para la cría de ganado y la tala de árboles, expulsándoles de sus tierras de cultivo y de sus poblados. Como consecuencia de la promoción estatal de las industrias extractivas, recursos naturales vitales como el agua limpia están siendo destruidos.

A través de la aplicación del derecho internacional y nacional, Cunningham ha podido salvaguardar los derechos indígenas de propiedad de la tierra en Nicaragua, desarrollando estrategias legales pioneras que han sido aplicadas con éxito por parte de comunidades indígenas de todo el mundo para demarcar sus territorios. Cunningham también ha demostrado que la protección de los territorios indígenas es fundamental para proteger los ecosistemas locales. Además, ha desempeñado un papel clave apoyando la movilización contra el planificado Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, un proyecto gubernamental financiado por China para conectar los océanos Atlántico y Pacífico. La construcción del canal atravesaría territorios indígenas, llevando a su desplazamiento forzoso y a la destrucción de ecosistemas necesarios para su supervivencia.

Cunningham es una implacable defensora de su pueblo y también ha ayudado a impulsar los derechos de las mujeres indígenas, estableciendo programas para reducir la violencia de género y ayudando a crear espacios para ellas en los organismos de toma de decisiones. También trabaja capacitando a la juventud para que puedan exigir formalmente que se respeten sus derechos humanos y denuncien su vulneración.

Pese a las amenazas y la intimidación, Cunningham se mantiene inquebrantable en su compromiso de empoderar y proteger a las comunidades indígenas de las fuerzas externas que pretenden explotar sus tierras.

Ales Bialiatski y el Centro de Derechos Humanos “Viasna”

Ales Bialiatski es un activista de derechos humanos de Bielorrusia que lleva casi 30 años liderando una campaña por la democracia y la libertad. En 1996 fundó el Centro de Derechos Humanos “Viasna”, en Minsk, para dar apoyo a personas encarceladas por motivos políticos. Desde entonces se ha convertido en la principal organización no gubernamental que contribuye al desarrollo de la sociedad civil en Bielorrusia, documentando los abusos contra los derechos humanos y supervisando las elecciones.

Bielorrusia, bajo el régimen del presidente Alexander Lukashenko, es considerada a menudo como “la última dictadura de Europa”. Esta reputación proviene directamente de su gobierno autoritario en el que las elecciones son fraudulentas y las voces de la oposición, silenciadas. La sociedad civil sufre graves restricciones impuestas por las instituciones estatales que, en la práctica, son la continuación del pasado soviético del país, único del continente en el que la pena de muerte sigue en vigor.

Desde mediados de los años 80, Bialiatski lidera una campaña no violenta y apartidista para garantizar que se establezcan libertades democráticas y una sociedad civil vibrante en Bielorrusia. Como parte de este trabajo, Bialiatski ha luchado para erradicar la pena de muerte. Como miembro activo del movimiento nacional por los derechos humanos, Bialiatski ha sido arrestado y ha pasado varios años en la cárcel, acusado de cargos falsos en un intento de las autoridades bielorrusas de obstaculizar su trabajo. En varias ocasiones, el gobierno también ha puesto en su punto de mira a Viasna y a sus miembros.

Pese a todo, los persistentes esfuerzos que Bialiatski y Viasna han realizado a lo largo de su historia para empoderar al pueblo bielorruso y garantizar sus derechos democráticos les han dotado de una fuerza imparable por la libertad. Durante las protestas a favor de la democracia, como las manifestaciones masivas que siguieron a las fraudulentas elecciones presidenciales de 2020, Viasna ha desempeñado un papel fundamental abogando por la libertad de reunión, defendiendo los derechos de las personas arrestadas por protestar y documentando las violaciones de derechos humanos. Bialiatski también es miembro del Consejo de Coordinación, creado en agosto de 2020 por la oposición junto con miembros de la sociedad civil con el objetivo de facilitar la transferencia pacífica de poder en el país.

Asumiendo enormes riesgos personales, Bialiatski y Viasna siguen alzándose a favor de la multitud de personas valientes que protestan contra el régimen dictatorial de Lukashenko. Mediante su compromiso con la democracia y la libertad, Bialiatski y Viasna han sentado las bases para la existencia de una sociedad pacífica y democrática en Bielorrusia.

 

Acerca del Premio Right Livelihood

Creado en 1980, el Premio Right Livelihood se propone fomentar el coraje humano necesario para lograr la paz, la justicia y la sustentabilidad para todos y todas. Al reconocer las acciones de personas valientes y visionarias y construir poderosas redes en todo el mundo, el premio tiene como objetivo impulsar un cambio social urgente y duradero.

La Fundación Right Livelihood, con sede en Estocolmo, considera que su rol es ser megáfono y escudo de las y los galardonados, proporcionándoles apoyo a largo plazo. Los principales objetivos de la Fundación son elevar el perfil de las y los premiados y sus acciones, brindar protección cuando su vida y libertad están en peligro y educar sobre las soluciones innovadoras presentadas por ellos/as. La Fundación tiene estatus consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de la ONU.

Una característica particular del galardón es que cualquier persona puede presentar nominaciones al Premio Right Livelihood. Las y los laureados son seleccionados por un jurado internacional después de un minucioso análisis por parte del equipo de investigación de la Fundación. A diferencia de otras distinciones internacionales, el Premio Right Livelihood no tiene categorías. Reconoce que, para hacer frente a los retos del mundo actual, los trabajos más notables e inspiradores a menudo desafían cualquier clasificación preestablecida.

Hasta la fecha, han recibido este reconocimiento 182 personas y organizaciones procedentes de 72 países.

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